Los Angeles, Calif. - Sin fiestas no hay clientes, sin clientes no hay trabajo y sin trabajo, ¿cómo pagarán la renta? Esta es la realidad de las personas que trabajan en negocios de artículos de fiesta en tiempos de pandemia, incluyendo los negocios del distrito de Piñata.

El distrito de Piñata, localizado en Olympic Blvd. y Central Ave., es un área de negocios dedicada a la venta de productos para todo tipo de celebración. Aparte de las confiterías, dicho lugar es muy reconocido por las ventas ambulantes, lo que muchos comparan a un mercadito en Latinoamérica. Los platillos típicos de Centroamérica y México, como pupusas, tacos, churros, elotes, aguas frescas y mucho más, atraen a cientos de personas diariamente.

Sin embargo, la pandemia ha afectado significativamente a las personas que trabajan allí, tanto a los negocios locales como a los vendedores ambulantes. Muchos de los negocios se han visto forzados a reducir el personal debido a las bajas ventas.

Alrededor de 20 personas han perdido su trabajo a causa del COVID-19, de acuerdo con Jaime Márquez, un vendedor ambulante en el distrito de Piñata.

“Esta pandemia si nos vino a afectar mucho,” dijo Yanet García, una empleada de Tapias Party Supply.

Son muy pocos los negocios que se han podido sostener durante la crisis sanitaria.

“Nosotros vendemos por mayoreo y tenemos servicios en línea y eso nos salva, pero muchas de estas tiendas no tienen esos servicios,” dijo Tania Chirinos, gerente de la tienda Raquel’s Candy N' Confections. “Nosotros pudimos cerrar por dos meses pero ellos se vieron forzados a trabajar porque no tenían la opción de tener ayuda del gobierno.”

A pesar de las regulaciones de distanciamiento social, el uso de mascarillas, la desinfección y limpieza constante del lugar de trabajo, muchos empleados no se sienten seguros de regresar a trabajar y ponen en riesgo su vida todos los días.

“No tenemos opción, o vienes a trabajar o no pagas renta,” dijo Chirinos.

Otro factor que ha influido a que ciertos trabajadores no se sientan seguros de regresar a trabajar es que algunos clientes se rehúsan a usar la mascarilla y guardar su distancia.

“Cuando les pedimos que se pongan su máscara o miran que te apartas, ellos se enojan y se van,” afirmó Chirinos.

Carlos y Paty, unos clientes que no se sintieron cómodos de decir su apellido, dijeron que tampoco se sienten seguros de ir a comprar allí, ya que muchas personas no están respetando las reglas de distanciamiento social.

Volver a la normalidad es una de las cosas que más ansían los que trabajan en el distrito de Piñata ya que eso les permitirá recuperar su estabilidad económica.

“Poco a poco con la ayuda de Dios saldremos adelante,” dijo Garcia.